Alimentación saludable en escolares: ¿quién debe asumir la responsabilidad?

por | Jul 7, 2025 | Columnas de Opinión | 0 Comentarios

En Chile, como en muchos países, las cifras de malnutrición por exceso en niños y niñas en edad escolar se han vuelto alarmantes. Según datos de JUNAEB, más del 50% de los escolares presenta sobrepeso u obesidad. Este fenómeno no solo impacta la salud física de los menores, sino también su bienestar emocional, su rendimiento académico y su futuro como adultos. Ante este panorama, la pregunta es inevitable: ¿quién debe asumir la responsabilidad de garantizar una alimentación saludable en los escolares?

La respuesta, aunque incómoda para algunos, es clara: la responsabilidad es compartida, pero no por eso difusa. Cada actor: la familia, el sistema educativo, el Estado y la industria alimentaria tiene un rol clave que no puede ser eludido ni delegado completamente a otro.

La familia es el primer entorno donde los niños y niñas aprenden sobre hábitos alimenticios. Lo que se come en casa, la manera en que se preparan los alimentos, la relación que se tiene con la comida, son factores determinantes. Sin embargo, sería ingenuo pensar que todas las familias tienen acceso equitativo a alimentos saludables. La desigualdad económica condiciona fuertemente la capacidad de elegir lo que se come. Por ello, aunque el hogar es el espacio formador inicial, no puede ser el único responsable.

El sistema educativo, por su parte, tiene la obligación de promover estilos de vida saludables, no solo desde el currículo formal, sino también a través del entorno escolar. ¿Qué sentido tiene hablar de nutrición en clases si el kiosco del colegio vende únicamente golosinas y bebidas azucaradas? Las escuelas deben ser coherentes: si educan sobre salud, deben ofrecer espacios que la favorezcan. Esto incluye fomentar la actividad física, supervisar los alimentos disponibles en sus instalaciones y formar parte activa de programas de educación alimentaria. Como afirma Monteiro “las escuelas pueden desempeñar un papel decisivo en la transformación de los sistemas alimentarios si promueven entornos saludables de manera integral” (Monteiro, y otros, 2019)

El Estado, sin duda, tiene un rol protagónico. A través de políticas públicas, debe asegurar la equidad alimentaria y fiscalizar los entornos escolares. Programas como la Ley de Etiquetado de Alimentos y la entrega de colaciones saludables son pasos importantes, pero aún insuficientes. Se necesita una inversión mayor en educación nutricional, subsidios para alimentos frescos en sectores vulnerables, y una regulación más estricta de la publicidad dirigida a menores. En este sentido, “las políticas alimentarias eficaces requieren un enfoque multisectorial, centrado en los determinantes sociales y económicos de la salud” (Organización Mundial de la Salud , 2021)

Finalmente, la industria alimentaria no puede quedar fuera de esta ecuación. Durante años, se ha beneficiado promoviendo productos altos en azúcar, grasas y sodio, con estrategias de marketing dirigidas a los niños. Si bien algunas marcas han comenzado a reformular productos y limitar sus campañas, los cambios han sido más por obligación legal que por responsabilidad ética. Es urgente exigir mayor transparencia, compromiso social y responsabilidad corporativa.

Entonces, ¿quién debe asumir la responsabilidad? Todos, pero no todos por igual. La familia educa, la escuela refuerza, el Estado regula y protege, y la industria debe responder a principios éticos, no solo a los intereses del mercado.

Avanzar hacia una alimentación saludable para nuestros escolares no es solo un tema de salud pública; es una cuestión de justicia social y de futuro. Lo que está en juego no es solo el bienestar de los niños hoy, sino el tipo de sociedad que queremos construir mañana.

Referencias:

Matías
González Godoy
Pedagogía en Educación Física

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